Salud emocional

El caso Lindsay Clancy y la psicosis posparto: una conversación que necesitamos tener

Por Laura · 2 de septiembre de 2026

Compartir:WhatsAppTelegramXFacebook
El caso Lindsay Clancy y la psicosis posparto: una conversación que necesitamos tener

Hay historias que son difíciles de leer, pero que también nos obligan a hablar de temas que durante demasiado tiempo han permanecido en silencio como la psicosis posparto.

El caso de Lindsay Clancy es una de ellas.

En enero de 2023, esta madre de Massachusetts atravesó una grave crisis en su hogar que terminó con la pérdida de sus tres hijos. Ella también intentó quitarse la vida y quedó con secuelas físicas permanentes. Su caso llegó a los tribunales y, al momento de elaborarse el material que sirve de base para este artículo, todavía no existe un veredicto. La defensa sostiene que atravesaba una psicosis posparto severa, mientras que la fiscalía sostiene que hubo premeditación.

No nos corresponde decidir qué ocurrió jurídicamente ni utilizar una tragedia para sacar conclusiones sobre una persona que está siendo juzgada.

Pero este caso sí abre una conversación que nos toca muy de cerca como madres:

¿Cuánto sabemos realmente sobre la salud mental durante el posparto?

Porque hablamos muchísimo de pañales, lactancia, sueño, recuperación física y rutinas del bebé, pero quizás no hablamos lo suficiente de lo que puede estar sucediendo dentro de la mente de una mamá después de dar a luz.

Y hay situaciones en las que reconocer que algo no está bien puede ser urgente.

¿Qué es la psicosis posparto?

La psicosis posparto es una condición poco frecuente, pero grave, que puede aparecer durante las primeras semanas después del nacimiento del bebé.

Y aquí es importante hacer una diferencia.

No estamos hablando simplemente de una mamá agotada.

No estamos hablando de tener un día horrible después de una noche sin dormir.

Tampoco estamos hablando de sentirse abrumada porque todo cambió de repente.

La psicosis posparto implica una alteración del contacto con la realidad y puede incluir síntomas como alucinaciones y delirios. Por eso se considera una emergencia médica que necesita atención inmediata.

No es algo que una mamá pueda simplemente "controlar", "pensar positivo" o superar porque tenga suficiente fuerza de voluntad.

Necesita ayuda profesional.

Posparto, depresión posparto y psicosis posparto no son lo mismo

Este punto me parece especialmente importante porque muchas veces colocamos todo dentro de la misma bolsa.

El documento que dio origen a este artículo utiliza un semáforo muy sencillo para entender las diferencias:

🟢 Posparto: puede existir cansancio, cambios emocionales y un periodo de adaptación a una vida completamente nueva.

🟡 Depresión posparto: pueden aparecer tristeza persistente, desconexión y agotamiento emocional, y la mamá necesita apoyo y atención profesional.

🔴 Psicosis posparto: pueden aparecer alucinaciones, delirios y pérdida del contacto con la realidad. Estamos ante una emergencia médica.

Y algo fundamental: no todas las madres atraviesan una depresión posparto y una depresión posparto no necesariamente se convierte en psicosis. Son situaciones diferentes.

¿Por qué puede aparecer?

No siempre es posible predecir quién desarrollará una psicosis posparto.

Existen factores asociados a un mayor riesgo, entre ellos antecedentes personales o familiares de trastorno bipolar o esquizoafectivo, haber experimentado psicosis posparto anteriormente o tener una madre o hermana que la haya presentado.

También se mencionan factores como ser madre primeriza, la privación severa del sueño, determinadas complicaciones obstétricas y haber atravesado un parto muy estresante o traumático.

Pero hay un dato del documento que merece especial atención: casi la mitad de las mujeres que experimentan psicosis posparto no tenían antecedentes psiquiátricos previos.

Y esto cambia mucho la conversación.

Porque significa que no deberíamos asumir:

"Ella nunca ha tenido problemas de salud mental, así que eso no puede pasarle."

La ausencia de antecedentes no significa que debamos ignorar un cambio brusco o preocupante en el comportamiento de una mamá reciente.

Las señales que nunca deberíamos minimizar

Después de tener un bebé es normal estar cansada.

También es normal necesitar ayuda, sentirse sobrepasada en algunos momentos o experimentar emociones intensas mientras nos adaptamos a una nueva realidad.

Pero existen comportamientos que no deberíamos justificar automáticamente diciendo:

"Es que acaba de parir."

Especialmente si aparecen alucinaciones, delirios o una pérdida evidente del contacto con la realidad.

Ante señales de este tipo, no corresponde esperar varios días para ver si desaparecen.

¿Qué hago si noto estas señales en una mamá cercana?

Aquí el acompañamiento de la pareja, familia y círculo cercano puede ser fundamental.

Si observas señales compatibles con una crisis grave de salud mental:

no minimices lo que estás viendo, no esperes simplemente a que mejore y no dejes sola a la madre.

Busca ayuda profesional inmediatamente a través de su médico, un servicio de urgencias o los recursos de emergencia de salud mental disponibles donde viva.

En una situación así, pedir ayuda no es exagerar.

Es cuidar.

También tenemos que cuidar a la mamá después de que nace el bebé

Cuando nace un bebé, naturalmente todas las miradas se van hacia él.

"¿Está comiendo?"

"¿Está durmiendo?"

"¿Cuánto pesó?"

"¿Cómo va la lactancia?"

"¿Ya hizo su primera visita al pediatra?"

Pero entre todas esas preguntas necesitamos agregar otra:

¿Y mamá, cómo está de verdad?

No solamente si la cicatriz está bien.

No solamente si está produciendo leche.

No solamente si está durmiendo.

¿Cómo está ella emocionalmente?

¿Cómo se siente cuando está sola?

¿Está pudiendo descansar?

¿Se siente ella misma?

¿Hay algo en su comportamiento que quienes la conocen sienten que ha cambiado de una manera preocupante?

Es por esto que este caso deja al descubierto una brecha en la manera en que detectamos y atendemos la salud mental materna.

Y esa reflexión me parece mucho más importante que convertir una tragedia en contenido sensacionalista.

Preguntar "¿cómo estás?" también es cuidar

A veces pensamos que ayudar a una mamá reciente significa llevarle comida, cargar al bebé para que pueda bañarse o ayudarla con la casa.

Todo eso importa muchísimo.

Pero acompañar también significa observar.

Escuchar.

Preguntar dos veces cuando ese "estoy bien" no parece realmente un "estoy bien".

Y, sobre todo, tomar en serio un cambio que nos preocupa.

No necesitamos diagnosticar a nadie. Ese trabajo corresponde a los profesionales.

Nuestro papel como familiares, amigas o parejas puede ser mucho más sencillo y, a la vez, tremendamente importante: estar presentes y ayudar a buscar atención cuando algo no parece estar bien.

Lo que quiero que nos quede de esta conversación

No necesitamos esperar a que ocurra una tragedia para comenzar a hablar de salud mental materna.

El posparto puede ser precioso y, al mismo tiempo, profundamente demandante.

Por eso tenemos que dejar atrás la idea de que una "buena mamá" simplemente aguanta.

Pedir ayuda no debería producir vergüenza.

Recibir atención psicológica o psiquiátrica tampoco.

Y reconocer que una mujer necesita atención urgente no significa juzgarla.

Significa protegerla.

El caso de Lindsay Clancy tendrá que resolverse en los tribunales y serán las autoridades correspondientes quienes determinen las responsabilidades jurídicas.

Pero independientemente de ese desenlace, hay algo que sí podemos llevarnos desde ahora:

hablemos con las madres que tenemos cerca.

Preguntemos cómo están.

Escuchemos de verdad la respuesta.

Y cuando algo se sienta fuera de lugar, no lo dejemos pasar.

Porque cuidar al bebé también significa cuidar a su mamá. 🤍